domingo, 27 de septiembre de 2020

Deporte y montaña profunda

 Aquí traigo dos nuevos conceptos que vienen a dilapidar los conceptos convencionales y actuales que tenemos sobre el deporte y el deportista.

 

     Hasta ahora, el deporte ha sido un fenómeno más bien occidental, impulsado por modas y promovido por la gran industria que hay detrás y, sus poderosos mecanismos de publicidad y marketing. La industria del deporte tiene mucho poder y mueve mucho dinero (productos de nutrición, grandes marcas, etc.). Así se ha ido moldeando el deportista, desde un polo totalmente erróneo, que el deporte profundo viene a demoler.

 

     Concretamente, voy a centrarme en la montaña y aquí entra el concepto de montaña profunda. Se trata básicamente, en realizar el deporte en su estado más profundo y puro. No se precisa de ayuda más que el alimento, agua y material que tú mismo puedes portar. No hay apoyo de terceros que proporcionan un avituallamiento, material o alimento –no, el deportista es totalmente autónomo, sólo él/ella lleva lo que necesita y lo que es capaz de llevar y hasta donde pueda, no más–. Además, llevará de vuelta consigo todo, no queda ningún residuo por el camino. El alimento sólo puede ser natural y no procesado –un plátano, por ejemplo–. Y el líquido tampoco puede estar adulterado –no hay espacio para bebidas energéticas, por ejemplo–. Adiós a geles, suplementos, creatina, etc. El deportista de montaña, no irá nunca campo a través en esta modalidad, evitando así deteriorar el medio ambiente y la naturaleza, erosionando o molestando a la fauna silvestre. Irá en solitario o en grupos reducidos, no compite en carreras (tristemente, en esos eventos colectivos es donde más daños y contaminación se producen en la montaña: erosión y molestias otra vez; o envoltorios de geles que no paro de encontrar cuando subo a la montaña). Esa es la idea. Y un último punto, no se monitoriza con aplicaciones móviles o tecnología digital –nada de tiempos y mapas–. Se orienta espacial y temporalmente con el sol, la luna y los astros, devolviendo al humano a su estado más profundo y natural, durante ese tiempo que se practica la montaña profunda. Un concepto totalmente revolucionario que nos conectará con nosotros mismos. 

 

     ¿Por qué?

     Porque se está haciendo un uso enfermizo del deporte, de egos y competitividad insana. Porque es el verdadero modo de conocer tus límites. Porque estamos deteriorando el medio ambiente al hacer un mal uso público de los espacios naturales, sobre todo cuando realizamos deporte. Porque destrona el falso ídolo de deportista que teníamos hasta la fecha –no es real, diseñado a base de un poderoso negocio detrás, con suplementos artificiales, dopaje y presiones que inflaman el ego, pero falsos, no se corresponde con la realidad–. Este usuario deportista se llama: deportista artificial y hace un uso artificial del deporte. El deportista profundo en cambio, conoce sus límites y no inflama su ego, sino su experiencia y conocimiento (quiere saber hasta donde es capaz su espíritu y su cuerpo; conocerse, no compararse en carreras competitivas de deportistas artificiales). Por salud, alimentándose de comida sana, ecológica y natural y no procesada, y menos aún, usar sustancias cuestionables.

 

     Aquí tres ejemplos que lo dejan claro: 

 

-Corres una distancia media-larga, pero terminas tomando un gel. Sin tomarlo, hubieras hecho 10 minutos más porque no hubieras evitado una fatiga muscular, pero al tomarlo, tú no tardas 10 minutos menos, el gel lo hizo por ti (no conocerás tu límite, es una trampa de tu mente. Es artificial).

 

-Quieres correr una larga distancia y consigues correr finalmente 30 km con tus propios medios y no 100 como querías. Pero estás orgulloso, porque es por tu propio medio, ese es tu límite auténtico. Te conoces, no ha habido una ayuda artificial y externa.

 

-Subes un 8000 sin guía y porteador, ni oxígeno y finalmente llegas a 7000. Bravo, ese es tu límite. Lo otro, es mentir, es negocio, es comercialización de la montaña, y deterioro del medio ambiente. Violación de la sagrada montaña.

 

     El deporte profundo puede aplicarse con los mismos parámetros a cualquier deporte. Por tu salud y la del planeta. Por conocer tu verdadera profundidad. No hay que pagar tasas o intentar entrar en algún grupo elitista/exclusivista de deportistas artificiales.

 

     Deporte y montaña profunda, son más que un banal deporte artificial y mucho más duros que la disciplina, las dietas y la monitorización que requiere este último. El deporte profundo va mucho más profundo, requiere una filosofía y estilo de vida, requiere de creer en tu espíritu. Deporte profundo, el deporte que haría un verdadero Übermensch. Somos pocos, pero únete.

 

 

J. S. Santiago 27/09/2020



lunes, 15 de abril de 2019

Los problemas verdaderos


Primero de todo me gustaría hacer una breve nota. He estado investigando estos temas un largo tiempo y he intentado hacer aquí, una breve síntesis, una especie de ensayo corto que vaya al grano y al fondo de las cuestiones. Los distintos puntos pueden parecer inconexos, pero en esencia están conectados, siendo no sólo actuales, sino necesarios en este nuestro zeitgeists en el que vivimos hoy. Tampoco pretendo ofender, no deja de ser un ejercicio subjetivo, un ensayo de opinión, pero fundamentado en un estudio, en un conocimiento previo, tratando de evitar todos los sesgos posibles y acercarme a la máxima objetividad, para a su vez llegar a la verdad. Sólo pido un por favor al lector: que se deje los prejuicios a un lado e intente no juzgar lo que trato aquí acorde a sus ideas, -ismos, ideologías previas... en el siguiente texto, para que pueda haber un ejercicio de comprensión que nos ayude a entender la problemática y así resolver ciertos malentendidos que nos están perjudicando. Incluso evitar las graves manipulaciones que se están logrando en amplios sectores de la sociedad a favor de ciertos intereses o lobbies que andan sin duda detrás. Dicho esto, me meto de lleno en el desarrollo del ensayo.



     El primer aspecto es el algo inevitable, que está en boca de todos: los nacionalismos. Incluso me encuentro unos tipos de nacionalismo criticando otros nacionalismos sin saber que ellos mismos son otro tipo de nacionalismo, quizás aún más tosco. En esencia, es básicamente lo mismo: etnonacionalismo. Esto es la creencia de que una cultura, es mejor que otra, conllevando a otra creencia más perjudicial: que esa cultura es mejor, por tanto superior, y no sólo eso, que merece más, despreciando a las otras culturas. Esto a veces es evidente, desenfocando en manipulaciones, tergiversaciones, mentiras, cinismo y otros comportamientos que van desde sutiles a agresivos y violentos. Todo esto en el plano de la conciencia, pero también existe en el plano inconsciente, con ideas ya asimiladas y que como un virus se han extendido, convirtiéndonos en esclavos de tales ideas, sin saberlo. En la actitud, en el día a día, se actúa desde esa perspectiva de que yo y los míos somos mejores, superiores y el resto inferiores, peores, dividiendo en grupos: buenos y malos, los que merecen y los que no merecen… la historia está llena de esos casos de locura colectiva que han llevado a atrocidades inimaginables que la historia ha tratado de describir: La Italia fascista (1922-1945), Alemania nazi (1933-1945), España franquista (1939-1975), genocidio en Ruanda (1994) y en la actualidad el caso de Israel en su represión al pueblo palestino. Estos son algunos ejemplos destacados de etnonacionalismo.



     ¿Pero de dónde nacen el nacionalismo o etnonacionalismo? Hay que remontarse a las revoluciones liberales del siglo XIX. De estas revoluciones surgieron el humanismo liberal o liberalismo, así como la idea de estado y nación. Antes el sistema se basaba en imperialismos. No existía la idea nación como sí. Esto trajo ciertas ventajas, pero también problemas. Entre los problemas ya los conocemos bien, el explicado en el párrafo anterior y que desde fuera de un equilibrio saludable puede traer graves males, y sobre el que profundizaré más en los siguientes.

   

    En España se está volviendo a una época de expansión del temido etnonacionalismo, tanto el nacional, el de estado: el españolismo; como los movimientos independentistas, el caso catalán el más destacado. Sin darse cuenta de que ambos se combustionan e inflaman al otro, se retroalimentan. Pero recordemos que los extremos se tocan y tienen grandes similitudes entre ambos. Ya sean nacionalismos de izquierdas que se conjuran con los de derechas en Cataluña, o de extrema derecha en el caso de España. Está situación no es nueva, ya se repitió en la segunda república (1931-1936/1939), acabando tras la conspiración político militar del sector conservador que provocó el golpe de estado y la consecuente guerra civil (1936-1939). En aquellos años todo se terciaba más violento, pero el contexto político y social eran muy parecidos. Etnonacionalismos y divisiones ideológicas que se inflamaban las unas a las otras. No hay que olvidar que cada etnonacionalismo bebe y se alimenta de una serie de mitos históricos y mitologías, en las que basarse, para asimilarlas en su discurso, valiendo de este modo de causas y razones para la justificación final de sus acciones. Se auto reafirman con dicho método. Cada etnia o pueblo puede encontrar en los complejos procesos históricos argumentos en su favor y en su contra, y esa manipulación de la historia en favor, es la que hace crecer la causa de dicho movimiento nacionalista, sea cual sea.



     Hay un factor interesante en estos etnonacionalismos. Es la tendencia sur-norte. La creencia desde los países o regiones del norte más desarrollados económicamente por causas históricas, de ser mejores que sus vecinos sureños. Cuanto más se va al norte, y a ciertas regiones, más se dispara esa tendencia. En mis viajes he podido corroborar lo que mis investigaciones también me adelantaban. Y es una creencia bien asumida. Aquí ocurre lo que yo he llamado la doble ignorancia, que más adelante describiré. Otro etnonacionalismo muy extendido es el occidental. La cultura de occidente piensa, se ve y se cree superior al resto de culturas, a las que mira por encima del hombro o como un padre protector. En mis viajes fuera de la esfera occidental, por ejemplo, Centroamérica o Asia, donde estuve varios meses, comprobé que estas culturas pueden describirse como diferentes, con sus cualidades y defectos, como los occidentales tenemos; pero no como inferiores o peores, tal y como se piensa extendidamente desde dentro de la esfera occidental. En todo caso vi grandes virtudes en estos pueblos, que no les encuentro en mis hermanos occidentales. Más bien, más que un padre protector, veo a occidente después de salir y observar su esfera desde fuera, como un niño caprichoso y arrogante, que, para satisfacer sus impulsos egoístas y momentáneos, exige al resto de forma amenazante sin pensar en las consecuencias que dichos caprichos pueden ocasionar a otras culturas y al planeta. Esta descripción de niño caprichoso, creo que es más que afortunada para describir al espíritu de occidente y al occidental medio. Unas esferas del absurdo que originan una distopía en la que muchos malviven en la miseria para que los bien asentados de occidente disfruten de esos caprichos.



     Volviendo a la tendencia sur-norte. Cuántas veces no se escucha desde el norte de Europa decir, incluso abiertamente que sus vecinos del sur a orillas del mediterráneo son flojos, pobres e ignorantes. O dentro de nuestro país, en España. Pero luego ocurre igual si vamos más al sur; lo mismo se piensan en los países europeos del norte del mediterráneo en relación con los africanos del sur del mediterráneo. Y esa tendencia se hace más brusca cuanto más al sur se va. Yo he vivido en diferentes países de distintas latitudes, recogiendo numerosas pruebas en lo que en experiencia personal se refiere que demuestra esto, que ya muchos estudios han demostrado y re-demostrado. Regiones y países del sur, más ricos en recursos naturales y culturales han sido sometidos a un proceso sistemático de saqueo. Un flujo de parasitismo donde el norte ha ido extrayendo esa riqueza para su engorde económico y cultural. Esto se conoce como empobrecimiento. Porque esas regiones que se tachan como pobres, no lo son, sino al contrario, más ricas que sus vecinos norteños, pero han sido arrebatadas de sus propias riquezas. Por eso no se debería de hablar de regiones o países pobres, sino empobrecidos.



     Si se indaga lo suficiente, con un mínimo de atención, se comprueban que la mayoría de los recursos importantes vienen de África o regiones del sur, mientras que las regiones del norte de Europa o en nuestro propio país, no disponen de tales recursos. Sean energéticos, materiales o productos básicos como alimentos —por ejemplo, en Alemania, Holanda o Reino Unido, toda la fruta, hortaliza, verdura... etcétera, vienen del sur de España, Marruecos u otros países del mediterráneo; petróleo, gas, diamantes, coltán, caucho, café… etcétera... la mayoría provienen del corazón de África—. Además, históricamente todo el tejido industrial y económico se ha localizado al norte. En España mismo, mientras en Andalucía, las tierras se la repartían entre un puñado de caciques que disponían de grandes latifundios, el resto de los habitantes eran jornaleros y campesinos que trabajaban de sol a sol, por salarios de hambre, pero toda la fuerza industrial, de innovación, infraestructuras, se fue construyendo en dos focos principales: Catalunya y País Vasco. Ese proceso se fue retroalimentando desde el siglo XIX. Creando una desigualdad que aún a día de hoy es insalvable. Lo mismo ocurre si comparamos otros países vecinos —Italia caso muy similar—. O si comparamos norte de Europa con el sur de Europa. O Europa con África. Una vez más esa tendencia sur-norte. Esa desigualdad, empujaba al jornalero andaluz que trabajaba sol a sol por salarios de hambre a emigrar, ya fuera al norte de España, donde se concentraban las nuevas industrias y oportunidades instaladas por los gobiernos en su incentivo para acallar las presiones nacionalistas. O hacia Alemania, Suiza y Francia. Es por eso, que muchos catalanes actualmente tienen orígenes extremeños o andaluces. Una paradoja histórica. Aquí es donde opera esa doble ignorancia, pues de esa desigualdad se han creado dos monstruos: la ignorancia del sur, por la falta de oportunidades y el empobrecimiento sometido a sus habitantes en una dura realidadmenos recursos para desarrollarse intelectualmente y crecer personalmente, menos recursos educativos, por ende, más ignorancia—. Ignorancia que se autoalimentan y crece haciendo que estos pueblos se consideren como pobres e ignorantes. En lugar de investigar los por qués y los cómos. Y en el norte se crea la otra ignorancia, la ignorancia del norte —un monstruo sobrealimentado de egos, una élite esnob de burgueses y clases bien asentadas que han podido tener más oportunidades y recursos para desarrollarse, personal e intelectualmente debido al contexto socioeconómico creado allí con la mano de obra sureña y de empobrecidos—, y finalmente creer que son mejores y más ricos que esos «pobres, flojos e ignorantes sureños». Por eso abunda el pensamiento de que es mejor independizarse y seguir esa tendencia etnonacionalista —de forma consciente o inconsciente. Esa es la doble ignorancia que alimenta ese nuevo etnonacionalismo regional o de estado, con la tendencia parásita incentivada por los poderes del norte sobre el sur. Cuando el origen es la desigualdad y el empobrecimiento. Y el enemigo es el mismo, las altas esferas que juegan y manipulan a las clases desfavorecidas para dividirlas y controlarlas mejor, acorde a sus planes. Doble ignorancia, el sur por el empobrecimiento, y el norte por la sobrealimentación económica. Así es, la causa es económica y siempre lo ha sido. Y aquí tenemos el esperpento, una realidad absurda como advertía Albert Camus que alienan al individuo y a la sociedad, poniéndoselo muy fácil a los que mueven los hilos. Dos realidades nacidas de la desigualdad económica y de clases, que en definitiva son el combustible de los etnonacionalismos.



     Hay más ejemplos interesantes. Desde mi experiencia, observación e investigación he podido comprobar todos estos aspectos en persona. Y con esto voy a describir el contexto actual. Recuerdo mis viajes a Catalunya en distintas épocas. He podido viajar por todas sus provincias y hay ciertos detalles que pude comprobar por mi mismo, en persona. Ya había escuchado ejemplos o leído, pero observarlo y vivirlo en persona fue interesante. Encontré en su mayoría gente muy amable y abierta de mente, pero también frecuentemente me encontré con ciertos casos que merece la pena describir. Con esto no pretendo crear hostilidad y dividir, al contrario, sino comprender. Noté cierto chauvinismo, a veces quizás sutil, otras evidente. Más de una vez me dijeron en sus propias palabras: «allí estaba la mejor comida del mundo, y que era mucho mejor que la que podía encontrar yo en Andalucía»; y así con cada temática: música, arte, deporte, conciencia ambiental, civismo, cultura… etcétera... esa tendencia me desconcertó y sorprendió porque no encontré grandes diferencias en su comida u otros aspectos. Más bien notaba muchas similitudes entre nosotros. Por poner un ejemplo sencillo y reconozco algo estúpido, pero no por ello no cierto: la dieta mediterránea, es la misma que puedes encontrar de punta a punta, desde el estrecho de Gibraltar a la frontera de Gerona con Francia en el caso de España, e incluso más allá de esos límites, extenderse a toda la cuenca del mediterráneo. Una dieta muy rica, por cierto. Hablaban de la pan Tumaca o de la paella catalana como si fuera una especie de cosa celestial sólo propia de ellos, cuando las tostadas de tomate siempre ha sido una cosa muy mediterránea y extendida, en Andalucía base del desayuno tal y como recuerdo, y mis abuelos también me contaban. Y de la paella o arroz amarillo qué decir. Es algo así como apropiarse de la cultura adyacente que también es propia y hacerla sólo mía y además catalogarla de mejor, y despreciar a la que se sale de las fronteras que yo considero como las de mi gente. Y con ese ejemplo infantil, pero creo que claro, directo y muy gráfico, podría repetirlo en cada ámbito. Esa es la sensación que me sobrevino al observar todo ese acontecimiento desde fuera y tratar de examinarlos de forma objetiva. Otra cosa que percibí es cierto rumor y cuchicheo cuando escuchaban mi acento andaluz, y eso que yo no lo tengo muy acentuado, sobre todo cuánto más al norte de Catalunya iba. Varias veces no quisieron dirigirse a mi familia o a mí en español, idioma que compartimos, pese a que ellos tengan el catalán como su lengua materna y entiendo que es normal que la usen. Sin embargo, para hablar a los franceses o ingleses de la mesa de al lado si hablaban en sus respectivos idiomas para atenderles. Me sorprendía ver las cartas de menú traducidas a múltiples idiomas y no al español. No era en todos los sitios, pero fue interesante comprobar por mí mismo estos comportamientos, que no hay que generalizar ni sacar de contexto, pero evidentemente están, existen, como muestra de etnonacionalismo. Describo el caso y ejemplo catalán porque aparte de haberlo vivido, tengo muchos amigos allí y admito que me gusta su cultura y tierra, y les admiro. Pero eso no significa, que se deba ocultar la susodicha problemática. Luego está el ejemplo viceversa, he visto esa hostilidad, al contrario, a ciertos españoles comportándose con los catalanes. Por eso, el problema del etnonacionalismo es ambivalente, y no pertenece a unos u otros, sino que los culpables son los dos polos que se auto inflaman. Con todo esto no quiero decir que esté mal preservar o promover su cultura, su lengua… o estar orgullosos de la tierra donde uno vive e identificarse con sus costumbres, ni mucho menos, sino un llamamiento a un uso saludable y equilibrado de esos constructos, sin llegar a esos extremos de desprecio u etnonacionalismo alienante.




     

Querría además explicar, cuál es el verdadero culpable de este caso concreto, el catalán.  Eliminando los sesgos políticos, partidistas, cognitivos e ideológicos. La historia ya se ha escrito, y la derecha española, se ha registrado como la culpable original del problema. No hay culpables mayores. Otra vez vuelven a ser culpables, como lo fueron de lo sucedido en el 36 y es necesario que de una vez lo admitan y sean consecuentes con sus acciones. Antes del 1-O, en Cataluña había menos de una mitad del electorado que tenía simpatía por partidos de ideología independentista-nacionalista, hoy más de la mitad y va in crescendo. Desde mi punto de vista es un error cómo se ha tratado todo este problema. Reprimir políticamente o haciendo alusión a la vieja constitución que tan poco se identifica con los días de hoy.  Un tratamiento totalmente erróneo. Reprimir la intención de un pueblo a decidir, nos ha mostrado la historia siempre que es un fracaso. Porque la mayoría de los catalanes sólo querían tener la oportunidad de elegir, algo simbólico al menos, pero al no darles esa oportunidad, hemos creado un mayor problema. Tal vez por eso, en otros casos se actuó de forma más inteligente: Quebec en Canadá (1995) o Escocia en Reino unido (2014). En ambos casos había un fuerte movimiento independentista, se les dejó realizar un referéndum explicando bien que significaría hacerse independiente en un contexto global donde todo está conectado, desde todos los ámbitos, económicos, sociales, aduanas… y en ambos casos eligieron estar. Ahí se acabaron los problemas independentistas en Canadá y Reino Unido. España, una vez más no es muy lúcida políticamente, y ha originado lo contrario, un problema que ya no parece tener solución, creado, alimentado por la derecha, que ahora ha radicalizado su discurso, y hasta hace aparecer de nuevo a toda esa carcundia conservadora del eje ignorante: iglesia católica, monárquicos, familias tradicionales poderosas, burguesía y derechistas —que ya tanto retroceso, retrogradismo, daño e imposibilidad de avance como lastre pesado, han costado a España—, que parecen haber vuelto a levantarse y a hablar como hablaban en el 1936. Algo absurdo, peligroso y triste. Como máximo estandarte ese defensor de los ricos que habla por los pobres, Abascal y su partido VOX, o Casado con el nuevo aire radical que le ha dado al PP. Estos incendiarios, no sólo inflaman el nacionalismo catalán o vasco, sino que se alimentan de estos para ganar votos. Es como si se dieran la mano por detrás, para crear una enorme cortina de humo, para así olvidar los otros más graves problemas de España. La izquierda tampoco puede eludir su culpa y responsabilidad. Su profunda ambigüedad al tema y no posicionarse, también ha servido en la creación de confusión y como combustible al etnonacionalismo. Es increíble el caso de la izquierda nacionalista catalana, que se posiciona junto a los burgueses conservadores y derechistas independentistas, olvidándose del verdadero primer lema de la izquierda: ese internacionalismo solidario de «proletarios del mundo uníos». ¿Qué queda de esa solidaridad para con otros pueblos de España que han sufrido las mismas lacras, injusticias y opresiones, incluso peores?, de las clases altas, de los poderes y las élites, de las injusticias, de la desigualdad proporcionadas por estas a los empobrecidos —a las clases desfavorecidas—. ¿Qué hay de esa camaradería? El egoísmo del etnonacionalismo parece haber borrado todo el sentido común a la izquierda en su ideario libertario original, de alcanzar una comunidad de humanos libres que acepta las diferencias y la pluralidad pero que trabajan para un mundo mejor, más justo, solidario y un avance no nocivo. No ese progreso nocivo que otros proponen a coste de esclavizar y destruir la naturaleza. Parece que los etnonacionalismos han hecho bien ese trabajo de aturdir, confundir y manipular, pues esas metas se han cambiado por banderas y patrias, chicas o grandes.



     Yo si me posiciono claro. Quiero a Catalunya y a los catalanes. Me gustan ellos y su cultura, y quieren que formen comunidad con nosotros en España y Europa. Porque somos pueblos hermanos. Como andaluz quiero sentirme ligado al catalán y me gustaría que así fuera en todos los andaluces y viceversa para todos los catalanes. No quiero que se independicen ni se marchen. Pues perderíamos todos. Pero creo que ellos deben ejercer su derecho a elegir, a tener un referéndum. Respetando el resultado de este, y las consecuencias que impliquen para ellos y nosotros: creación de una nueva frontera que divide dos regiones hermanas. Dicho esto, también me gustaría que ellos se pusieran en el lugar de nosotros, nuestras circunstancias y contextos presentes e históricas, y entiendan nuestra perspectiva, al igual que yo hago ese ejercicio de mi parte. Pero el enemigo, al menos para las clases de abajo, es el mismo, el poder en la sombra que conspira por detrás para controlarnos y como usa el etnonacionalismo como uno de sus tantos mecanismos de control y manipulación.



   Ya que he lanzado el punto de la creación de una inmensa cortina de humo: el etnonacionalismo como instrumento de control y manipulación; amplio el problema. Todo esto ha servido para ocultar los otros problemas más importantes que tenemos:



-La grave corrupción política y económica que ocurre en las altas esferas donde gobiernos, bancos y grandes empresas se dan la mano. Un peculado suicida que pone en peligro la estabilidad de la nación. Donde hasta partidos políticos han basado toda su financiación y funcionamiento en ese peculado de forma sistémica —siendo el PP el que se lleva el premio en porcentaje, estadísticas y cantidad de dinero movido de forma ilegal, muy seguido por el PSOE. Ya ven, los que parecen que van más de patriotas y con proclamas de la unidad de España, así son de patriotas que roban a los trabajadores y al estado —que somos todos— para beneficiarse. O Abascal, que ahora es el estandarte de muchos, pero ha jugado como el que más a ese juego de influencias y malversación. Un verdadero demagogo.



-Precariedad de la mayoría: salarios miserables que no dan ni para llegar a fin de mes, alquileres imposibles de pagar que hacen imposible a los jóvenes emanciparse y tener un propio hogar —mientras otros acumulan sin mover un dedo masas de dinero y propiedades—. Licenciados, doctores, investigadores y jóvenes preparados que han tenido que emigrar fuera de España para intentar sobrevivir. Formados en España con la inversión que supone, pero beneficiando a Francia, Alemania o Reino Unido. La brecha salarial sangrante y demoledora. Asfixia del autónomo verdadero que se ve empujado a abandonar, sólo grandes multinacionales, firmas y franquicias tienen sitio en el mundo empresarial. Contratos precarios de falso autónomo y salario mínimo a cambio de horarios de trabajo que incumplen cualquier convenio, mientras los jefazos de dichas empresas y entidades se llevan millones de euros al año en sus bolsillos. Todo esto hace imposible la vida a la mayoría de los españoles, mientras otros se frotan las manos.



-Pérdida de calidad de los servicios públicos, de educación y sanidad en favor del sector privado, en el que muchos de nuestros políticos son accionistas.



-Desigualdades: muchas que existen en oportunidades, no sólo en géneros, sino en todos los ámbitos.



-Degradación del medio ambiente cada vez más rápida. Sin importancia, ni siquiera está entre los temas más importantes cuando es el prioritario.



     Pues bien, estos son los principales problemas, pero se han apañado para dividirnos y engañarnos, haciéndonos olvidarlos y así enfrentarnos entre nosotros, por medio de grupitos, -ismos y demás constructos. He visto muchos movimientos que se lanzan a la calle como una moda, cada uno por su lado, queriendo hacer algo, pero sin fondo ni profundidad, más bien empujados por lobbies que andan detrás para beneficiarse dentro de ese juego de poder. Pues bien, yo creo que ha llegado el momento, que de una vez y genuinamente, nos unamos todos estos que compartimos los mismos problemas e injusticias, y comencemos a cambiar la realidad de una vez, luchando contra el verdadero mal y enemigo, y no entre nosotros: la desigualdad y el sistema que nos usa de engranaje y grasa de sus mecanismos. Esa es la llamada y la solución.

     Tampoco hay que caer en el nihilismo. Y al tomar conciencia del engaño del sistema, el absurdo de la realidad y la hipocresía  política, quedarse  con  los brazos  cruzados.  Hay que ser críticos y saber jugar dentro  de este raro ajedrez  que hemos construido. Siempre se puede elegir el menor de los males por ejemplo al votar y como individuos tomar decisiones en nuestras vidas que sumadas en lo colectivo pueden convertirse en una gran diferencia que impulsa un verdadero cambio. Siempre se puede elegir y actuar, hasta el más mínimo detalle suma: reciclar, mirar más por el medio ambiente, decir no a la explotación laboral y la precariedad, no pasar por su aro, aunque sea difícil. Porque sólo así empezaremos a ganar, juntos. El antídoto para huir de los engaños esperpénticos no es otro que el de expandir la mente, abrirla y dejar el cortoplacismo, el olvido y la miopía de una vez. Pensar más a largo plazo con la mirada amplia, para tratar los verdaderos retos y problemas que, al humano, al español del siglo XXI se le presenta.

lunes, 21 de enero de 2019

Humanos de segunda




Hace dos días, partieron de Trípoli 120 personas. A cincuenta millas de la costa, se produjo el naufragio. Sólo ha habido tres supervivientes. Otras 53 personas, en el Mar de Alborán han muerto. En total, 170 vidas humanas, tragadas por las oscuras aguas en cuarenta y ocho horas. Pero, no ha habido portadas, ni gran eco de estas noticias. Nadie ha puesto lazos por estas personas. No se han hecho ningún tipo de homenajes, simplemente, un silencio, un olvido. Como si estos humanos no existieran. Como sí estas vidas no importaran. Pero lo que sí se ha hecho, es bloquear todos los barcos de salvamento y rescate en los puertos. Sin embargo, la estrategia inhumana de Salvini —cerrar las fronteras italianas, para evitar la emigración—, no surte efecto. Estos humanos, siguen viniendo. Lo hacen desesperados, empujados por fuerzas que los humanos cómodos, que vivimos en esta otra parte del mundo, no podemos entender. Ya se construyan muros, como algunos insolentes pretenden. Éste ha sido el último triste ejemplo. Aún sin barcos de salvamento operando en la zona, y las fronteras Italianas cerradas a cal y canto, 120 personas intentaron la dura ruta del mediterráneo central. Sólo tres han sobrevivido. Una Odisea. Ahora, desde nuestra mentira llamada occidente —una burda distopía, de la que muchos no se han dado cuenta todavía—. Imaginemos esta gente, muriendo ahogada o de hipotermia en el frío mar de invierno. Sus vidas apagándose poco a poco, y el agua salada entrando en sus gargantas. Pero este acto terrorista, de occidente, no ha sido condenado. Se han dejado morir a estas gentes, y esa parece ser la estrategia a seguir. Un mar, que ya esconde en sus fondos, los restos de miles de personas. Un genocidio incómodo, al que todos han decidido ignorar. Esta es la clase de política que tenemos para con esta tragedia humana. Donde, hombres huecos como Santiago Abascal, animan en su retrógrado discurso, como en Italia lo hace Salvini —ecos de una segunda venida de Mussolini, pues encierra su mismo discurso—. Como vemos, el fascismo, aún no ha sido superado. Mucho miedo y debilidad, escondidas tras apariencias masculinas. Que ahora proponen las mismas recetas, que en aquel 1939 originaron la mayor tragedia humana del siglo XX. Recetas creadas por otros hombres huecos, igual de bajos espiritualmente y peligrosos. Hay resonancias de aquellos años, repitiéndose ahora, ochenta años después. ¿Irónico? La historia siempre lo es. Pues hay una tendencia patológica a su olvido.


    Occidente, Europa en este caso, no lo dudemos. Somos una distopía. Vivimos cómodos. Privilegiados. No nos falte de nada —salvo las excepciones de este sistema de clases, favorecidos y desfavorecidos; ciudadanos de primera y segunda—. Tenemos mucho más de lo que necesitamos. Pero, nos asustamos, de que otros humanos en otras partes del mundo, no tan privilegiadas, vengan a nuestra burbujita. Sin embargo, estamos bien felices de recibir todos los recursos valiosos que nos vienen de estos países. Recursos que permiten nuestro siniestro modelo de vida, basado en la abundancia consumista. Qué ironía. Nos olvidamos de sus gentes, pero empobrecemos sus países. Explotando sus recursos, para traerlos a precio muy barato hasta nuestra esfera prepotente. Así, disfrutemos de todo lo que “necesitamos”. Allí, dejamos la miseria. Y tenemos la arrogancia, de echar la culpa a sus políticos, incluso a ellos mismos, e impedirles el derecho como humanos, de vivir, de buscar una vida mejor. ¿Pero esto a qué se debe? Tal vez al enorme desconocimiento de la historia y sus sólidos hechos. A un olvido a propósito. La peor de las ignorancias. Que es la que tristemente, veo muy extendida en Europa. Especialmente en los países mediterráneo, que a su vez son el sur de Europa —con España e Italia a la cabeza—. Irónico otra vez, pues no albergan empatía con sus respectivos vecinos del sur. ¿Nadie recuerda lo que ha sucedido en África?, ¿tras la época del colonialismo?, cuando los esclavos traídos de África sirvieron de mano de obra en el Caribe, Norteamérica y otras partes del continente americano. ¡Qué injusticias más grandes han ocurrido en la historia!, ¡qué poca justicia se ha hecho!, ¡cuánto olvido!, ¡cuánta ignorancia!; es que la ignorancia es muy atrevida. Qué decir, cuando todo el continente africano fue dividido como un pastel. Cortando fronteras sin conocimiento alguno, para que las principales potencias europeas se sirvieran los mejores trozos. Así, Europa dió el gran empujón e impulso para su desarrollo tecnológico, industrial y económico. Pues la mayoría de los recursos, nos vienen de estas naciones olvidadas del sur, como ocurrió con el descubrimiento de las américas —pero esto es otra larga historia que tratar—. África, ha sufrido a propósito, siglos de desestabilización social, política y económica. De expolio parásito. De esclavitud. De guerras provocadas. Pero nosotros, nos quedamos con sus enormes riquezas: coltán, diamantes, minerales, gas, carbón, petróleo, fósforo, caucho, café, especias, y un largo etcétera. Productos y materias primas, que han sido y son motor económico en la vieja Europa. Ha ocurrido un parasitismo monstruoso. Quizás, es más sencillo, no ver la distopía, el engaño, la enorme injusticia. Más sencillo, echar la culpa a ellos, cerrar las fronteras, dejarlos morir y mirar hacia otro lado. En lugar de solucionar el verdadero problema y ayudarlos realmente. No hay ningún interés en ello. Pues las ansias de occidente, requieren que estos productos lleguen baratos a sus atiborradas naciones, para que el negocio sea perfecto. Esta “señoras y caballeros” de occidente, es la distopía: para que unos disfruten de los inútiles placeres y extravagantes comodidades del primer mundo, el resto deben de luchar por su supervivencia, padecer enormes injusticias y enfrentarse a sufrimientos inclasificables. Que aquí, en esta parte del mundo, no podemos comprender. Los hemos abandonado. Dado la espalda. Sin embargo, si queremos sus recursos naturales. Para estos las fronteras sí están bien abiertas, de par en par, aunque sean coltán, diamante y/o petróleo manchados de sangre. Pero, para los recursos humanos, están cerradas, a cal y canto. Sólo queremos al africano, y es uno de los miles de ejemplos que se me ocurren, trabajando en una de las tantas minas de África. Muchas ilegales y en condiciones infrahumanas de trabajo. Para proporcionarnos nuestras “necesidades”, por un salario de hambre, y así podamos usar nuestros smartphones. ¿Ven la distopía? Yo me incluyo, con profunda tristeza, lo hago. O tal vez los queremos, a cuarenta grados, trabajando en los invernaderos, bajo el mar de plástico colosal, para producir nuestros alimentos; pero darles la patada, cuando las cosas se pongan feas. Vivimos en un mundo global, conectado. Provocamos tragedias, pero luego pretendemos que no nos afecten. Un pensamiento muy estúpido y arrogante. En realidad, no nos hemos dado cuenta. Todo es como la tercera ley de Newton, algo que debemos empezar a entender: “para cada acción, existe una reacción igual y opuesta”. El olvido de África, y nuestros errores para con el africano, esa acción, implica una reacción. Y la solución no es mirar para otro lado, cerrar las fronteras y construir muros.

    Yo quiero ir aún más lejos, y profundizar más. ¿Qué nos está pasando en occidente?, ¿de dónde viene este olvido?, ¿el motivo de esta deshumanización?, ¿de tal ignorancia?, ¿de tanto odio y miedo?, ¿por qué está triunfando el racismo y su discurso xenófobo?, ¿por qué culpamos a los emigrantes de nuestros propios errores y males?, ¿qué nos está ocurriendo?
    Es complejo explicar todo esto. Yo voy a intentar, resumir algunas causas y razones. Pero, seguramente, sea una explicación leve. Nada más que la punta del iceberg. Pero haré el intento. Las redes sociales, están haciendo mucho daño. Hace poco, ha salido a la luz, que aquí, en España, existe un grupo de whatsapp, que su labor es difundir mensajes por este medio, con el objetivo de manipular a las masas. Un grupo exclusivo de hombres poderosos, con alta capacidad de manipulación. Seguramente, todos hayamos recibido algunos de sus mensajes, que recorren las redes sociales con este fin. Bulos, fake news y otras mentiras, en las que se ha hecho una verdadera campaña para culpar al emigrante, para convertirlo en un demonio, la causa de todos los problemas que tenemos en la burbujita de occidente. Por otro lado, incentivar el patriotismo, el nacionalismo de estado, la bandera, y como no, eso que llaman los valores tradicionales —una vuelta a lo viejo y antiguo, al pasado, a la caverna del miedo—. El grado de manipulación ha sido enorme. Tanto, que hay estudios que indican, que este tipo de propaganda podría explicar los inesperados resultados electorales en occidente, y su giro al miedo y el nacionalismo. Trump en estados Unidos, Brexit en Reino unido, Salvini en Italia, Bolsonaro en Brasil, y el crecimiento exponencial de la extrema derecha, como agrupación nacional en Francia o vox en España. Estos serían algunos ejemplos de este giro al conservadurismo más extremo. Dando las espaldas al progreso. Giro, por otro lado muy peligroso, pues hay que recordar que la última vez que se alinearon este tipo de políticas, se acabó en la mayor de las tragedias del siglo XX, la segunda guerra mundial. Pero, como ya he repetido varias veces, el olvido histórico interesa. Hay un interés para que el ciclo vuelva a repetirse de forma macabra. Justo después de una grave crisis económica, crecen las ideas del miedo y sus políticas, se culpan a las minorías y los sectores progresistas. Lo que sigue, ya todos deberíamos de saberlo. Esta sería una de las causas. La manipulación social de amplia magnitud, sirviéndose de las nuevas poderosas herramientas, que nos ha traído la tecnología, en este caso las redes sociales. Alimentando el miedo. Dinamita para las masas. Esto también podría explicar, el grado de deshumanización, ignorancia y enajenación alcanzados. Con estos ingredientes, estamos listos para repetir una nueva conmoción o tragedia histórica. Se está sembrando esta semilla del mal, y la cosecha puede ser horrible.

    Estas serían algunas de las razones, que explican tanta crueldad, y que dejemos a la gente morir en mares profundos. Haciendo caso omiso a sus claros gritos de desesperación, por una ayuda profunda y sincera. No por adornos políticos, eslóganes bonitos y fotos en periódicos de políticos dándose la mano. Yo aún guardo esperanzas. Y creo firmemente en la tercera ley de newton. Sí aquí en España, el independentismo catalán, como acción, ha originado a su contrario, el nacionalismo español con vox como referente. Un movimiento reaccionario y lleno de rencor, ocultos en un patriotismo falso de bandera. Empujando a España a un crecimiento ignorante del miedo, odio, racismo, alimentados por una gran ignorancia. Un rebaño de malos patriotas, que presumen de banderas, mientras queman bosques, destruyen la bella naturaleza que conforma España o atacan a otros españoles. Y detrás de todo este rebaño, sólo hay una verdadera motivación, la de quienes mueven los hilos de estos títeres, la de siempre, el poder, en definitiva, el dinero. Quizás, ojalá sea así, esto a su vez genere un movimiento contrario de amor, unión y pragmatismo, que de verdad venga a solucionar los profundos problemas que al humano de hoy se le presentan. También afrontar los grandes retos del siglo XXI que son una realidad, no banderas o patrias, que son grandes mitos para controlar las masas. Los retos medioambiental, energético, económico, social y de la pobreza. Pero en esto recae el esfuerzo individual de cada uno. Informarse, ser críticos, mirar los datos y las estadísticas reales, los hechos, ser objetivos y leer bien los programas electorales, en lugar de guiarse por comentarios y noticias falsas difundidas a través de whatsapp, u otras redes sociales. Vencer el miedo a lo nuevo y diferente. En definitiva, sumar en lugar de restar.

    Además, querría lanzar una reflexión. Me sorprende, el desprecio que se está también extendiendo hacia las izquierdas y los sectores progresistas. Yo sin ser de izquierdas, menos aún de derechas, ni de centro, sí objetivo, pragmático. Mi creencia política es la del equilibrio, la libertad y la justicia, pero de manera que aún a día de hoy, ninguna ideología ha conseguido recoger, simplemente, se han generado paquetes ideológicos a los que seguir sectariamente. Algo que estoy profundamente en desacuerdo. Pues hay equivocaciones profundas en cada polo político. Dicho esto, creo que deberíamos tener cuidado y no olvidar lo que significan las izquierdas y el polo progresista. No olvidarlo. Tampoco olvidar la historia de nuestro país y de occidente. Pues los movimientos sociales que se produjeron en el siglo XIX, dieron lugar a las izquierdas que hoy conocemos y las ideas progresistas. Y con esto, se produjeron enormes logros, a los que debemos estar agradecidos. La “democracia” —aunque esta no es perfecta, mejor que los antiguos sistemas feudales-monárquicos, dictaduras, etcétera—, sufragio universal, donde todos podemos votar —mujeres y hombres con la misma importancia; el voto de la mujer fue un gran victoria de la lucha de la izquierda— cierta libertad, el avance científico, la abolición de la esclavitud, que los trabajadores tengan derechos y un largo etcétera, que nos ha ayudado sin duda, a avanzar. También dejo una advertencia, la última vez que se produjo esta fobia a la izquierda y al progreso, coincidió, una vez más, con la tragedia del siglo XX, la segunda guerra mundial. Se sumaron estos factores: crisis económica profunda, descontento de la sociedad, fobia a los sectores progresistas, a las minorías, racismo, nacionalismo y líderes políticos sin escrúpulos. Hoy los reunimos todos, tengamos por tanto, mucho cuidado.

    Para terminar, tengo que decir algo sobre el racismo. Esta es la creencia de que un grupo de humanos es superior y mejor a otro. Por ende, merece más privilegios, un trato mejor, en contra de los que son considerados inferiores. Antes, se creía que esta superioridad existía en los genes, en las diferencias genéticas y físicas de los humanos. Después del desastroso resultado del nazismo, estas creencias fueron enterradas, pero desgraciadamente no solucionadas, por ello aún ven luz estas peligrosas ideas. Hoy, este racismo se ha traspasado al racismo cultural, la creencia de que hay culturas superiores a otras, por tanto merecen más privilegios. Es lo que ocurre actualmente, con este racismo occidental moderno. Que piensa que la cultura occidental es superior a la del resto del mundo, por eso, presuponen ser superiores, ser mejores y merecer más, que esos otros humanos de segunda.
    Me gustaría decir algo positivo en estos momentos oscuros. De ecos del pasado no asumido-superado. Aún tengo esperanzas en el humano. Un humano mejor, que hace un mundo mejor, lejos de esta distopía aberrante. Un desafío difícil, pero necesario, si queremos afrontar los retos del nuevo milenio.
Buenas tardes, J. S. Santiago, 21/01/2019






domingo, 29 de octubre de 2017

Androides y ovejas eléctricas

Un eco resuena en unas ruinas de lo que fue, ahora la radiactividad inunda lo que antes fueron enormes ciudades, convertidas en polvo, ruinas en el desierto, tormentas de arena y lluvia ácida. La vida en la tierra tiene fecha de caducidad, las exocolonias son el futuro, a un planeta que se muere. Los Ángeles, “cuna del ciberpunk” en el universo Blade Runner, una de las últimas ciudades sobre la superficie terrestre y aparece un brillo de esperanza entre tanta oscuridad. Un velo suave e impalpable. La sociedad está hundida en una mísera superficialidad, de pesado manto materialista, sexista, abigarrado y frívolo. La corporatocracia y sus nuevos dioses en forma de productos, franquicias y marcas, la nueva religión, también son los dioses de la biomecánica y biotecnología. Pero del seno creativo del humano, que creó unos nuevos seres, ahora estos presentan más humanidad que los mismos humanos, y se asoman al horizonte como un atisbo alentador entre la negrura abismal de lo real.


    ¿La continuación de la humanidad en algo fabricado por ellos mismos? Robots, androides, máquinas, replicantes..llámalo como quieras. Todo impregnado del mismo concepto, la voluntad de poder, de superarse e ir más lejos, la esencia de la condición humana, traspasada a otra nueva forma de vida, de existencia y consciencia ¿Y sí ese es nuestro destino, nuestro sentido inconsciente y por eso lo plasmamos en todas la expresiones artístico-culturales de la ciencia ficción?, pues lo sabemos interiormente, lo transportamos en el inconsciente ¿es ese el nuevo horizonte esperanzador? ¿el gran medio día? ¿La revolución que está por venir? Las limitaciones primitivas y antiguas del humano sólo nos han llevado a crear lo nuevo y mejor por venir. Pero el humano alienado en su realidad virtual llamada sociedad, no puede verlo. Su enajenación impide quitarse el vendaje y la cadena esclava. Sin embargo, estos replicantes están dispuestos a romper con todo esto que el humano convencional, de carne y hueso, no pudo antes, ni puede ahora.


    Los personajes principales tanto de las dos películas, como del libro representan lo mismo. La búsqueda interior de uno mismo y el sentido de la vida, cuestionando su propia existencia y su ser ¿Quizás hay algo más importante en la vida? Todos cumplen a la perfección la mitología del héroe, el monomito tantas veces repetido, del que se impregna toda creación humana. Como manifestación de los arquetipos que albergamos como el oro oculto en la sombra, que todos transportamos sin saberlo en nuestros hornos internos. El secreto alquímico transmutador del espíritu humano. Primero una llamada que no quiere ser escuchada por el héroe, y que niega, pero que inevitablemente lo atrae a su camino o viaje iniciático, hacia un gran descubrimiento, el de sí-mismo. El necesario y liberador proceso de individuación. Que requiere siempre un sacrificio y pasar por innumerables nuevos peligros, algunos viejos que esperaban al acecho, agazapados entre la negrura del derredor. Son las pruebas, donde el héroe tendrá que superarlas una a una. Trampas o los regalos del devenir, según como se mire. Quizás el destino vigilando en su camino, haciéndolo dudar y cuestionarse aún más. Los daimones y sus fuerzas ocultas arrojando al héroe toda clase de suertes o infortunios. Al igual que los encuentros que inesperadamente le aportan una nueva evolución en el viaje heroico. Que es más bien interior que exterior. Todo esto lo llevará hasta la última fase. La etapa definitiva, donde el héroe debe enfrentarse al dragón, a sus demonios, a las bestias de sus más profundos miedos, dicho con otras palabras, contra sí mismo. Una batalla que traerá una recompensa si se sale victorioso. Un trofeo, un elixir, la cabeza del dragón, que es más bien la asimilación de su propia sombra, la negrura que todos llevamos dentro, el equilibrio de los contrarios, que unos y otros se empeñaron en llamar el bien y el mal, y separarlos por desgracia. Pero la clave estaba en volverlos a juntar en un matrimonio sagrado. Pues ambas partes forman parte del ser, y una parte no puede existir sin la otra, tampoco la polarización o la unilateralización hacía uno de esos polos, pues eso llevaría a la locura. Lo más desafiante y difícil es la única salida, la reconciliación y unión de está dupla separada por las morales esclavas impuestas a priori . Y eso es sólo con el Amor, que es la reafirmación de la vida, la regeneración, la renovación de esta fuerza misteriosa y universal. Para ello el héroe debe sacrificarse y morir, para volver renovado, distinto, con algo nuevo, con la lección aprendida y el nuevo mensaje que ha de liberarlo a él mismo y a la humanidad de la esclavitud. Ese es el viaje que emprenden todos los personajes principales de este universo fascinante. Roy (Rutger Hauer) con sus lágrimas en la lluvia, Rick (Harrison Ford) y Rachael (Sean Young) en su huida al amor o K (Ryan Gosling) en la búsqueda del pasado que nunca tuvo.






¿Qué aporta el nuevo film a está historia universal? Blade Runner 2049, llevada tan bien acabo por el prometedor Denis Villeneuve es una continuación de la primera parte, la obra maestra de Ridley Scott, quizás sin el mismo lirismo, romanticismo y poesía en su narrativa, al menos de forma tan elegante y directa, quizás sin su trasfondo original. Pero, sin embargo, al ir yendo pensando poco a poco en esta continuación, hay ideas, mensajes ocultos trasmitidos por su estética y narrativa, que van ensanchándose en el interior de un alma sensible, y llegas a la conclusión de que tiene la misma fuerza, poder y poesía que la primera. Un lirismo similar. Un romanticismo poético y desbordante, que empieza de forma sutil y a veces brutal, irrumpiendo a retazos como un mar tempestuoso, ese mismo que choca contra el muro que protege a la ciudad de Los Ángeles, en ese futuro distópico de 2049, dentro del universo de Blade Runner. Universo posible, cada vez más cercano, mirando hacía donde vamos. Aunque la distopía en la que realmente vivimos en nuestro presente puede ser igual o más brutal. El zeitgeist que caracteriza nuestros días, no se aleja mucho del de esta obra magnífica de la ciencia ficción.


    La poderosa estética y sonido, te sumergen en el universo Blade Runner. Y esa música que recuerda a las composiciones del mismísimo Vangelis, compositor de la música de la primera. Hans Zimmer una vez más está a la altura de los grandes y aporta algo nuevo, nunca escuchado antes, poderoso, enigmático y oculto. Esos escenarios gigantescos, desolados, nos mandan un mensaje que nos advierte de como nos puede ir en el futuro si seguimos viviendo así, como esas granjas, esos campos vastos casi infinitos donde se cultivan gusanos proteicos, por llamarlos de alguna forma, pre-diseñados genéticamente gracias a la biotecnología e ingeniería genética. O el vasto lugar donde se desechan toda la basura electrónica, los inmensos basureros electrónicos y los niños trabajando para poder aprovechar esos despojos cibernéticos, al mando de un cruel y tiránico superviviente del atroz sistema. La necesidad de sobrevivir te hace adaptarte y encontrar diversos caminos para ello. El universo de Blade Runner 2049 nos muestra más esta realidad, sórdida y abrupta, más sútil en la primera película. Superpoblación en las ciudades, donde se aprecia una adicción frívola por el sexo y lo rápido. Lo frenético y lo descarado. Un machismo rezuma en el ambiente, señal del triunfo de los valores tradicionales de los antiguos sistemas sociales que precedieron a este neo-capitalismo. Es el un capitalismo igual, una corporatocracia similar, pero menos sutil, más agresiva y directa.


    La lluvia, la nieve o tal vez cenizas, todo se confunde entre una capa de niebla que no es más que la contaminación omnipresente, no deja pasar nada más que un leve atisbo de luz en el día. Las noches son frías y ásperas. Esos hologramas acompañando al paseante por avenidas y calles. Cierto atractivo en tan inquietante panorama. Las luces fluorescentes resplandecen y los sonidos de la ciudad hipnotizan pese a su hastío. Los fogonazos proyectados a la atmósfera de la Blade Runner anterior, ahora son sustituidos, por enormes torres que desafían la misma estratosfera. Las pirámides del dios de la biomecánica anterior (Tyrell corporation), son anecdóticas ante las pirámides de ese nuevo Dios (Wallace corporation). La simbología egipcia sigue tan presente. Al igual que impresionantes estatuas femeninas como las que aparecen en Las Vegas. Los animales son el artículo más valioso, como lo era en el libro. Animales reales. La sexta extinción masiva ha colapsado la biodiversidad en La Tierra, ¿la causa? la actividad humana. Son símbolo de poder y prestigio. Esto se ve reflejado en todo el universo, desde el libro hasta este último film.








El futuro está fuera de la tierra, en las exo-colonias, y para ello necesitan mucha mano de obra. Esto es lo que representan los replicantes para los intereses de los humanos. Sobre todo Wallace and company. Para ello anhela el gran milagro obrado por Tyrell y que él es incapaz de alcanzar, que los replicantes puedan engendrar vida, nuevos replicantes por sí mismos. Y en su ambición, está dispuesto a cualquier cosa. El mismo se llama padre de millones de hijos, lo que son los androides para él, sin embargo no duda en sacrificarlos en un segundo para demostrarse a sí mismo su poder. Como una divinidad mesiánica, que ha venido a La Tierra a salvar a la humanidad. Primero del hambre con sus avances en la biotecnología, creando esos nuevos superalimentos diseñados en laboratorio, luego con su sueño de las exocolonias y los replicantes como mano de obra esclava. Y aquí es donde entra en juego K o como será más tarde bautizado: Joe. Que no será más que el puente, por el que la esperanza de los replicantes se alce en una rebelión, la conquista de su libertad. Aunque para ello K deberá sacrificarse, es necesario. Y al final comprende el último mensaje en su camino de búsqueda. El mensaje del amor. Descubre no ser el niño de “sus recuerdos”, el elegido que liderará la revolución, pero será la clave para que esto suceda; pues juntará lo que se separó una vez, al padre y a la hija. Así, está listo para morir, como Roy comprendió bajo la lluvia y con la paloma en la mano, símbolo de paz, que no es otra cosa que el equilibrio entre los contrarios antes mencionado. Roy mató a su creador como venganza, pues quería vivir más, y en el mismo instante que moría comprendió. Así se traza esa conexión entre K y Roy. Los dos entienden al final de todo, al terminar sus viajes, sus caminos, unidos en el mismo punto. Los replicantes son la nueva clase despreciada y los nuevos parias; desechados, insultados, martirizados y usados. Esclavos maltratados, pero en su seno portan la luz del mañana. Al final, han sabido lo que significa ser humano, mientras que los que se hacían llamar eso mismo, se perdieron hace ya mucho tiempo y dejaron de serlo.

    La obsesión por los ojos, la mirada que Ridley dejó impregnada en Blade Runner aún se aprecia en Blade Runner 2049. Los ojos son a término el espejo del alma. Por lo tanto, el ser humano ha perdido el alma, que ahora los replicantes han desarrollado. Como si Prometeo hubiera robado este fuego una vez más, ahora a los humanos; el que una vez dió a estos. El símbolo de que la continuación del espíritu y alma humana, del ánima, está en ellos, los replicantes. El ansia del humano por la conquista de los nuevos horizontes y su curiosidad felina, lo ha llevado a una nueva fase. Su deseo de conquistar las estrellas lo llevó a crear una nueva raza esclava. Pero ellos, son una continuación del humano, de la condición humana. Con sus males y bondades, luces y sombras, miedos y esperanzas. Tal vez, una evolución de la humanidad, por eso hay una revolución en marcha, para intentar liberar a esta nueva forma de vida y consciencia, de la esclavitud. Una vez más el monomito, del mesías salvador, el Moisés que viene a liberar a su pueblo de la esclavitud o el Cristo. Profetas que anuncian una nueva era, para un pueblo y su liberación de la subyugación. En los ojos de los replicantes está esa chispa inevitable, la vida abriéndose paso una vez más y buscando nuevos horizontes donde extenderse, como la mayor fuerza del universo, como lo es el amor, algo igual de espontáneo, que surge y es imposible de frenar. Un torrente poderoso que anegará todo rincón. Así es este símil, vida-amor, esa dupla que son una misma cosa. La voluntad de poder, de superarse la vida una y otra vez. Y esa llama es la que arde en los ojos de K. La misma que ardía ya en los ojos de Rick Deckard, Rachael o el mismísimo Roy Batty. Androides más humanos que los humanos, buscándose a ellos mismos, más que en un viaje exterior en uno aún más profundo y lejano, el de encontrarse a ellos mismos y responder a las cuestiones más hondas de la existencia del ser y del mismo universo. Un verdadero ejercicio heroico y de valentía, cuestionándose su existencia y el sentido de la vida ¿Son las memorias lo que nos definen como humanos, los recuerdos del pasado? ¿El haber sido engendrados y nacido de un vientre? ¿Acaso tenemos alma? ¿Quién soy? ¿Hacía donde voy? ¿Qué es la vida?








Una vigorosa chispa, una pena insertada que los guiará más lejos de lo que hubieran soñado. El viaje hacía sagrados templos ocultos en abismos imposibles y misteriosos, guardados en las profundidades del ser. Esa estética de enormes estatuas femeninas, figuras egipcias, pirámides y altos edificios, como templos divinos, donde los dioses aguardan para responder tales preguntas. Como Niander Wallace (Jared Leto) o Dr. Eldon Tyrell (Joe Turkel), los dioses de la biomecánica creadores de los replicantes, sentados en sus tronos numinosos en sus templos. Creadores también creados, ¿pero por quién? Buscan las mismas preguntas que los replicantes y en su intento de búsqueda de respuestas, crearon vida, una nueva forma de vida, con capacidad de amar y de vivir. Con la voluntad de poder inserta en sus espíritus. Con ánima.   




Blade Runner 2049 es una interesante continuación de la historia y el universo Blade Runner, que hay que ver con una actitud y una sensibilidad profundas. Quedarse en la cáscara, en el velo estético, sería un error, que ciega a ver los poderosos mensajes y metafísica ocultos como regalos, que todos llevamos en nuestro interior, y pocos se atreven a conocer. Si por algo se define Blade Runner y sus personajes, es por la búsqueda, el camino hacía conocerse a uno mismo y cuestionarse.







sábado, 28 de octubre de 2017

El esperpento

Resumen de todo el asunto acontecido tal cual, pero con un toque de humor tan necesario en tiempos tan oscuros:


Aspectos a tener en cuenta: Puigdemont va a representar al govern de Catalunya en el supuesto diálogo y Rajoy al gobierno de España. Entre paréntesis mis comentarios personales.


Contexto general de la situación:

Los partidos de la independencia ganan las elecciones con mayoría en el parlament de Catalunya (extraña mezcla, entre la derecha burguesa tradicional catalana que lidera Puigdemont y parte de la izquierda catalana, unidos por la misma causa, la independencia. En resumen se puede decir que la burguesía conservadora catalana ha engañado a la izquierda para afiliarlos a sus intereses. Esta izquierda utópica, ve la solución de todos los males de Cataluña en la independencia y culpa al estado español solamente, sin tener en cuenta los problemas propios que son muy grandes, sólo recordar los escándalos Pujol o Más ) y están decididos a llevar a cabo lo que prometía, el proces, para alcanzar la independencia de Cataluña como república (al menos pretenden algo más moderno y prometedor que nuestra retrógrada y antigua monarquía constitucional con lastres medievales y todavía con las señas de identidad que Franco dejó en España, algo que huele a viejo y podrido, de ahí el nivel de corrupción que se ha alcanzado en la España actual, Cataluña incluida con algunos políticos que lideran el movimiento independentista involucrados en casos de corrupción). Con este contexto empieza la conversación esperpéntica entre las dos cabezas tan inteligentes de sus gobiernos respectivos, catalán y español.

-Puigdemont: Hemos ganado las elecciones y vamos a hacer lo que prometimos a nuestros votantes, que para eso nos han votado y somos mayoría de gobierno, así que no necesitamos al resto de grupos del parlament para hacer esto, aunque nos gustaría pactar con ellos para realizar un referéndum pactado con todas las garantías.
-Rajoy: Hace como que no escucha pero escucha bien y calla. No dice nada.


-Puigdemont: Vamos a trabajar para hacer la independencia.
-Rajoy: No dice nada ni hace nada.


-Puigdemont: El resto de grupos del parlament no quieren dialogar nada sobre el referéndum, y menos aún pactar. Nos gustaría poder dialogar con el gobierno y llegar a un acuerdo, porque nos han votado para esto y vamos a ser coherentes con lo que prometimos.
-Rajoy: El referéndum es ilegal.


-Puigdemont: Pero si llegamos a un acuerdo lo puede autorizar, y así el pueblo catalán pueda decidir.
-Rajoy: es ilegal.


-Puigdemont: Nos han votado para esto. Hay una realidad en Cataluña que no puede ser ignorada. Al menos hay más de dos millones de personas en Cataluña en edad de votar que quieren independencia y un porcentaje mayor que quiere el derecho a decidir (de estos tengo varios amigos en Cataluña, que no quieren la independencia ni de broma, pero si el derecho a decidir y esta situación los está molestando mucho, pues les están negando un sentimiento muy real. Reprimir es la peor de las opciones, pues siempre sale después por otro lado con más fuerza, si aplicamos la psicología a la sociedad, como si fuera un paciente al que tratar. Lo que pasa es que el gobierno español es muy mal psicólogo entre otras tantas cosas).
-Rajoy: ILEGAL.


-Puigdemont: vamos a seguir trabajando para el referéndum.
-Rajoy: Ilegal. Ilegal. Ilegal... ilegalización cannabis de calidad y...espera que esto es otra cosa (un poco de humor no está mal).


-Puigdemont : Independencia.
-Rajoy: Unas veces dice que es ilegal, otras que es anticonstitucional, otras que es antidemocrático, otras todas juntas, pero la mayoría de las veces ignora. Así durante meses, repetición de esta conversación. Primera pausa.






Retomamos la conversación por mediados de Septiembre:

-Puigdemont: Vamos a hacer el referéndum. Como tenemos mayoría parlamentaria vamos a hacerlo, queríamos haberlo pactado con los otros grupos pero no han querido, así que lo hacemos de forma unilateral, total como ustedes los del gobierno del PP que no tienen mayoría de votos, pero si en el congreso (como yo en mi caso que no los he votado y me he tenido que comer, aguantar y sufrir todas sus medidas psicópatas y fratricidas desde entonces, que son muchas) y por eso hacen lo que les de la gana sin pensar en el resto de votantes, pues nosotros igual. Porque sólo nos importan nuestros votantes independentistas y el resto nos la suda, esos no son catalanes. Como somos mayoría en el parlament gracias al pacto entre la derecha burguesa y la izquierda utópica catalanas, hemos llegado a ese acuerdo por la independencia, la vamos a hacer sí o sí; Ah, el referéndum quería decir.
-Rajoy: Está ausente. No dice o hace nada.


Vísperas del 1-O:


-Puigdemont: El 1 de Octubre habrá referéndum y proclamaré independencia, quiero decir, lo que salga como resultado de la votación (se sonríe así mismo en un espejo y se frota las manos).
-Rajoy: No dice o hace nada. Está ausente y no contesta. Está reunido con el señor Trump, pues esto es más importante que lo que está sucediendo en España. En lugar de dialogar o buscar soluciones políticas como debería haber hecho hace eones, decide mandar a la policía y la guardia civil a Cataluña, para acabar golpeando a casi 1.000 personas simpatizantes del referéndum en la calle y que fueron a votar, pese a ser ilegal la votación. Lo mejor, es que Rajoy hace todo esto a ojos de toda la prensa internacional, desplegada en Cataluña esos días por lo mediático de la situación. Claro, para mejorar la marca España de la que tanto habla, una decisión de lo más inteligente para tratar el problema y resolverlo. La reunión con Trump le ha debido afectar al cerebro ya lastimado de por sí, que tiene este hombre. Porque esa es la mejor manera de resolver el problema. Mucho mejor unas hostias que hablar. Donde va a parar. Mientras en España se escucha: ¡a por ellos oe!, ¡a por ellos oe!, y agitan banderas de España de un lado a otro. La situación en Cataluña es algo similar pero con esteladas e insultando a todo aquel que no es catalán y esto es para ellos: todo aquel que no es independentista. Otra pausa.


España pasado el 1-O:


     Nace un nuevo fervor patriótico nunca visto. La crisis no importa, ni el paro, ni la precariedad laboral, ni la deficiencia y el deterioro de la sanidad y educación públicas (los dos principales baluartes de nuestra democracia), ni la pobreza infantil, la destrucción del medio ambiente, la corrupción...todo ya da igual, incluso se han perdido 40.000 millones de euros para siempre, dinero usado de los contribuyentes para rescatar a los bancos durante la crisis, cuando sí se dejó reformar la tan sagrada constitución, para que el pago de la deuda fuera la prioridad de la nación, antes que cualquier derecho, ¿recuerdan? Aunque no pasa nada, ahora lo importante es la bandera: ¡ole! ¡ole!


    La situación es: miles de personas cantando canciones de Escobar con banderas de España y gritando: ¡viva España!,  también se escucha algún: ¡arriba España! y se ven algunos individuos con banderas franquistas y bastante agresivos. Una minoría peligrosa pero creciente. Sí, ha llegado el momento del resurgir de la extrema derecha española, una vez más. Rajoy ahora es el Salvador de la democracia y defensor del pueblo. Mientras tanto en Cataluña, ocurre lo mismo pero a la inversa. La burguesía de derecha tradicional se ha apañado para engañar a la izquierda más utópica de Cataluña, y ahora hay una masa con esteladas por las calles haciendo igual cosa que la masa españolista hace. Hay tenemos el nuevo resurgir del nacionalismo en España, renovado y con más fuerza. El nacionalismo de estado y el regional. Con sus máximas expresiones en el españolismo y el independentismo. En las redes sociales opinan todos y se aprecia una cosa: hay mucha ignorancia en este país. La poscensura y la posverdad inundan los medios de comunicación (medios de desinformación más bien) y redes sociales. Videos y fotos falsos, que luego son verdaderos, y viceversa, y la gente creyéndose todo lo que la es afín a sus ideas pre-cocinadas anteriormente, sin rigor y criterio, para afianzarse en su ganado, ser más oveja en el rebaño, arremolinándose más en su bandera preferida, eso sí, odiando y quemando la bandera contraria (y odiada). El que no se identifica con uno u otro bando, ni con banderas, ahora es un paria traidor (“dios nos coja confesados”). Los medios de comunicación parecen un circo, poco riguroso y llegan al nivel de escándalo informativo, máximas expresiones periódicos antes prestigiosos (El país por ejemplo) y las cadenas públicas: TVE y TV3.


    Entre tanto, un señor al que nadie ha votado, no trabaja pero vive en un palacio y le costeamos todos sus gastos, que no son baratos por cierto. Sí, ese que tiene un cuñado ladrón, otro drogadicto y unas hermanas que no se enteran de nada. Que también tiene un padre que caza leones y elefantes, y se iba de...bueno, todos conocemos las historias de la realeza española ¡Los Borbón!, podían hacer una serie de ellos a lo Pablo Escobar para Netflix, con las historias que tienen funcionaría muy bien. En resumen, un rey hablando de democracia y en lugar de llamar a la calma y ser neutral, dando un discurso para el que el señor Valle-Inclán inventó la palabra perfecta: esperpento.


Con todo este contexto sigue la conversación.

-Puigdemont: Aunque haya sido un referéndum de pacotilla, que no cumplen ningún requisito de transparencia, hayan votado muertos, vivos, menores, no censados...y hasta varias veces algunos individuos (imposible saber cuántos), ¡oh, milagro! ¡Ha ganado el sí!, y vamos a independizarnos.
-Rajoy: Es Ilegal.


-Puigdemont: Vamos…
-Rajoy: Ile…
-Puigdemont: a...
-Rajoy: gal…
-Puigdemont: Independizarnos.


Mientras tanto se suceden cientos de manifestaciones, como nunca las había habido, pese a los innumerables problemas importantes que sí deberían preocupar y movilizar a la gente, pero las banderas molan tanto. Última pausa.


Sigue la situación igual de esperpéntica, hasta alcanzar nuevos niveles:

-Puigdemont: vamos a declarar la independencia.
-Rajoy: Nosotros la 155 si deciden declarar la independencia.


Ahora entramos en la paradoja más ridículo nunca vista:


-Puigdemont: Vamos a declarar la independencia si siguen con las amenazas de la 155.
-Rajoy: Si siguen con la intención de declarar la independencia si nosotros amenazamos con aplicar la 155, vamos a vernos obligados aplicar la 155 (¿Surrealista verdad?).


Así ha sido hasta que:


-Puigdemont: Vamos a declarar la independencia porque no han retirado la amenaza de aplicar la 155 ni dialogado con nosotros.
-Rajoy: Bien, nosotros no dialogamos, damos hostias y nos aplauden. Así que vamos a aplicar la 155 porque sus amenazas de independencia siguen adelante.


Así entre amenazas y amenazas se encarcelan algunos líderes hostigadores del referéndum, para calmar más la situación.


Finalmente:

-Puigdemont: ¡Que vamos a declarar la independencia!
-Rajoy: ¡Nosotros la 155!


-Puigdemont: ¡Somos independientes! (entre aplausos, vítores y canciones).
-Rajoy: 155 aplicada (más aplausos, vítores y canciones; ¡a por ellos oe!, ¡a por ellos oe! (Qué ganas tenían, aunque ellos digan que se habían visto obligados).


-Puigdemont: Somos independientes, que alegría y emoción, nos da igual el pueblo, la gente y la economía. Lo importante son la patria y las esteladas, ¡Viva la nueva república de Catalunya! (en realidad, me gustaría que un día España fuera una república, creó que se acabarían muchos de nuestros males, entre ellos el rey, pero no de este modo cutre, casposo y peligroso).
-Rajoy: ¡Viva la constitución y la democracia y viva nosotros!, que hemos sabido negociar que te cagas y sobre todo dialogar como buenos políticos que somos. Ves tú, si se nos da igual de bien esto de la política que el robar, incluso vamos a ganar más votos, ¡ole nuestros huevos toreros! (otros que les importa mucho el pueblo, más casposos, cutres y peligrosos aún que el señor con nombre de Pokemon y cara de perezoso, y sus amigotes, como buen discípulo de Yoda (Pujol) que es).




Conclusión final: la democracia es una cosa rara, porque al final la mayoría decide, algo que está muy bien, pero como la mayoría sabemos como es...así hemos llegado a esta ridícula enajenación social, en España y Cataluña. Así que viva la democracia (es irónico, no se emocionen o asusten), eso sí con rey que nos lo tenemos que comer cueste lo que cueste aunque nadie lo haya votado. Y ahora para que todo sea más fácil, Soraya y Rajoy van a gestionar y ejercer de gobierno en Cataluña, gracias a la 155, en una comunidad donde nadie los quiere o ha votado, esperando solucionar así el problema (muy inteligente, ¿cierto?) y convocado elecciones para el 21 de Diciembre (¿se esperan que no van a ganar las elecciones los mismos partidos de los que ahora va a mandar a prisión a sus líderes?, pregunta retórica. Van a ganar con mayor número de votos, y el problema irá a peor me temo, porque este gobierno pese a la locura de Puigdemont y compañía, Rajoy no ha estado a la altura ¿entonces cuál será el siguiente paso?, ¿ilegalizar a los partidos de la independencia y silenciar-reprimir a una mayoría para evitar la independencia o mandar al ejército?).


    En fin, mucho falta a España y a los españoles para estar a la altura. Catalanes incluidos en esa ecuación. Y la culpa de Puigdemont y Rajoy, que no sabría decir quién tiene más culpa. Estos kamikazes de la derecha conservadora y burguesa, en su pelea de gallos sumamente inteligente, nos va a llevar a la ruina. Posdata, Cataluña ya se ha ido de España para siempre, nos guste o no, al menos espiritualmente. Y estoy convencido, que con una gestión más inteligente, elegante y humana, el problema se hubiera solucionado. Pero para estas palabras queda mucho a los españoles y a sus políticos. Gracias Puigdemont, gracias Rajoy, y gracias masa por adular y seguir como una masa zombie los absurdos nacionalismos, patriotismos, banderas e ideologías vende humos, en lugar de realizar un acercamiento para afrontar unidos los verdaderos problemas que se ciernen sobre el humano, en una épica tan decisiva. En un contexto de cambio global, extinción masiva y superpoblación, que pone en peligro la permanencia del humano en la Tierra.